Reconsiderando al traficante de personas (coyote). Una visión centro-periferia
Abstract
2.5 millones de inmigrantes irregulares contrataron a un traficante de personas
(coyotes) en 2016 con una rentabilidad de entre 5 500 y 7 000 millones de dólares.
Los coyotes no sólo transportan personas ilegalmente, sino que también con
frecuencia son relacionados con otras actividades ilegales, lo que preocupa a las
organizaciones internacionales y a los Estados nacionales desde años atrás. A
pesar de que el tráfico de personas es una actividad ilegal, algunos académicos,
basándose en la noción de capital social, sostienen que puede ser una estrategia
legítima (Sánchez 2017; Spener 2009) e incluso fomentar el desarrollo (Spener
2009). Al estudiar la frontera noreste de México, Spener describe a un tipo de
coyote llamado “cruce- clandestino”, el cual se caracteriza por provenir de la
comunidad de los migrantes, no buscar ventajas financieras y surgir principalmente
de los intercambios de capital social. En este artículo, examinamos si
un tipo de coyote social es identificable utilizando la encuesta Encuestas sobre
Migración en la Frontera Norte; si en México la distribución del capital social
en la contratación de un coyote es similar por sexo y región; y si un análisis
centro-periferia contribuye a explicar mejor la migración irregular en la frontera
norte de México que la teoría del capital social. Nuestras conclusiones son que
podemos identificar un coyote de cruce clandestino, pero ese coyote cobra un
precio alto por sus servicios, que existen diferencias regionales en el uso del
capital social, que la relación coyote-migrante no es una política de desarrollo
y, que es posible comprender mejor y resolver el problema de la migración
irregular mediante el análisis centro-periferia.
Keywords
Capital social, centro-periferia, coyote, EMIF Norte